lilí G.

Sobre María Fux en Casa de la Cultura 2012

¿A partir de cuándo María es María en nuestro imaginario?

¿A partir de cuándo un hada es un hada?

Antes de comenzar, tengo que confesar que cuando vi por primera vez danzar a María Fux en la sede de la UNESCO, en Paris, nunca me hubiera imaginado hablar en un homenaje hacia esta artista, hoy, aquí.

Pero el sentimiento primordial que tuve entonces es justamente lo que hoy nos convoca: yo estaba frente a una artista. No conocía yo la Danzaterapia. Simplemente  desde mi condición de estudiante me di cuenta que no era solamente danza lo que veía, sino que experimenté una visión del mundo, que ahora, cuando inevitablemente uno hace una síntesis de la que ha aprendido y todo lo queda por aprender, María Fux simboliza el instante en ese darme cuenta de que lo que me acontecía como realidad ,podía habitarme desde lo desconocido como una religiosidad cósmica _en palabras de Einstein._

Porque María era una forma, donde había orden pero también desborde, desmesura,  había algo que traspasaba la forma: el infinito como una gran escultura en el espacio.- 

 Fue una experiencia que cantaba los  sonidos silenciados como el grito, nos hechizaba con el ritmo de un cuerpo entusiasmado y en ese mundo del movimiento que no se detiene… percibí lo inefable.

 Y después vino la Danzaterapia con la cual María comunica una experiencia religiosa sin dogmas ni Dios, pero con el impulso creador que nos abre caminos, porque María tiene fe en el Universo, en sus ancestros, en su familia . Esta artista que se inició con su trabajo solitario, fue tomando los hilos de un conocimiento intuitivo para transmitir eterno sentido a la vida, a lo que acontece todos los días.  Como artista le da sentido a lo que acontece a su alrededor. Ayuda a descifrar el misterio, su orden y su belleza más profundos. María, como artista es solitaria e individual pero no separada del mundo y al mismo tiempo se da en los Otros en una geometría del espacio donde interviene lo ritual, lo mágico, lo social, lo pedagógico. Y todos quienes estamos a su lado nos sentimos conectados de miles de formas, como un orden natural que llamamos humanidad.

Tiene la libertad del genio para crear y conmover, porque si el arte es una vía para escapar del estado de infelicidad, ella es artista porque logra provocar una reconciliación, desde el lenguaje primitivo donde el silencio se une a la palabra y a la música, lo masculino a lo femenino, los sonidos vocálicos a la consonante, lo eterno a lo efímero, el arte a la vida. Y por eso es artista: porque sobrepasa lo femenino que es su eterna primavera que vive en su cabello, y la une a lo masculino, traspasa lo individual, lo subjetivo para que aparezca lo humano.

Y ella deja de ser artista para convertirse en una obra de arte, con una potencia artística que no es la de un ser humano individual

Es en la danzaterapia  donde se cristaliza la enorme generosidad amorosa de  María para que las emociones que transmite puedan ser compartidas por todos en una vivencia de lo externo y  el mundo interior.

En términos semióticos: ella transmite su arte en una apertura para que cada uno le dé su significado,  para que cada uno encuentre la propia verdad que se les revela.

Como cuando se le reveló a María la empatía con una hoja de  árbol y su cuerpo entró en el movimiento de la hoja y a la vez la hoja entró en el cuerpo de María.

 ¿A partir de cuándo María es María y a partir de cuándo un hada es un hada? Son estas preguntas que presentan el Tiempo y el lugar de María Fux en todas las mujeres y seres que la conocen.

Todos sus alumnos habitan un solo lugar: una sola mujer.  Y ella nos habita a nosotros. María Fux presenta el Tiempo en que se gesta un hada: en el que todas las edades, todos los rostros cantan la esperanza. Pero sobre todo el deseo de ayudar, compartir, de amar, de ser amada, de cuidar la continuidad,  la continuidad del sentido.

Esta hada es fuerte y frágil. Seductora y distante, Y esta mujer-hada que es todas las mujeres recurre a la danza y la transforma en un cuento maravilloso, en poesía, en fantasía, en  dibujo, en color,  de ayer como al de hoy, a las ricas comidas, a los lugares  del mundo, porque necesita articular el sin sentido, la injusticia, la violencia. María Fux da voz a lo indecible, a lo inefable, a lo sagrado, a la felicidad comprometida hacia los chicos.

La danza y la vida están juntas cuando en sus clases nos dejamos llevar en este gran viaje que nos propone María y nos sentimos cautivados  por las imágenes que nos trae la voz de María.

Tanto las palabras como las imágenes,  componen un discurso acerca de otras cosas:  aquello de lo que se habla: la necesidad de ayudar a las personas del mundo.

Convertir lo irreal en posible es parte de la magia de María. Su arte es un PRE-TEXTO para examinar la condición humana, sus problemas, la responsabilidad, la solución

Necesitamos la presencia de HADAS MADRINAS, y ella lo es, con todos los atributos del artista en sus más lejanos orígenes: la luz revelada en su resplandor, su belleza, la acompaña la eterna juventud, y su reino es el arte como verdad superior con la delicada mesura del límite que es su sabiduría. Sabiduría que se expresa, al modo de Chaplin, en su extraordinario sentido del humor. Entonces el espacio que es el mundo en la visión que tiene María, se transforma mágicamente en una fiesta. Donde la apariencia es bella pero detrás de ella está María como fuerza trasfiguradora, y su tono sencillo y humilde, deja en nosotras las raíces para que hoy estemos aquí para homenajearla.-

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